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Si hace falta

7 Ene

Me gusta estar de nuevo en la cabina de comando. Me gusta reclinarme y dejar de lado el trabajo mundano, necesariamente banal, para lanzar mis experiencias al espacio digital. Quisiera escribir de la mano de un pucho; Quisiera y a la vez no, y he ahí el gran problema. Enfrentarse de cara a la incoherencia interna y llorar la partición con cenizas grises y humo incoloro. Una pausa. Y ya van tres semanas, o tal vez son seis. El número es irrelevante, la tranquilidad es del segmento.

Un Ah prolongado indica satisfacción; Ah, No Fumar. Hay algo de superioridad en el hecho de evadir las conductas auto destructivas, como si incurrir en determinados delitos sociales nos rebajara de categoría. Los veo llevarse el humo a la boca cada vez más ajena. Reconozco la distancia que crece porque lo he vivido antes. Cada vez es menos propio, menos uno y más otra cosa. Me deleito en mis pensamientos aunque se que nada de eso importa realmente; más allá de la imagen que proyecto, del olor a perfume no viciado que desprendo, o del abrazo de mis pulmones, desbordo de placer al sobreponerme a la inconsistencia interna, exudo victoria escalando las rocas de la partición.

Hubiese querido hablarles antes, pero entonces el silencio.

Una buena idea

22 Dic

Ya puedo sentir la distancia entre Melán y yo. En algún momento del día, entre la entraña con ensalada y el accidente del esponsor,  ví un transeúnte fumancheando en la vereda. Lo miré con cara de superada; Necesito inventar un nombre para referirme al ÉL, para alienarlo lo más posible; Algo diferente, Melán.

Un buen día; uno de esos días light de Diciembre. Pero el día nunca es el problema. El problema es la noche, y la soledad. La soledad y conmigo misma, y no sentirme segura, una vez más. Cuando estoy siendo observada, debo mantener la civilidad. Pero cuando estoy sola, mi instinto animal aflora en todo su esplendor.

Sentí el primer deseo. Crear un espacio libre de humo fué una buena idea.

Entrada: Por qué no?

22 Dic

Todo empezó con una cita en el dentista. Todo empezó mucho antes en realidad; Siempre es posible remitirse un poco más atrás, y si uno no se concentra en lo realmente importante, puede continuar girando en círculos sin llegar al relleno de la factura jamás.

Por eso he decidido determinar el dentista como el grado cero. Llegué, le mostré unas placas y ya estaba decidido a dejarme ir, claro que sin dejar de cobrarme una cifra importantísima (asumo) por unos 5 minutos de su tiempo… Pero le pedí un blanqueito para el verano, y entre el pico plástico y la guadaña dental, me preguntó si fumaba?

A veces-

(Con más frecuencia últimamente, y un poco de verguenza; No me gusta hacerlo, no me gusta saber que lo hago, no me gusta el olor- lo que explica porque lo hago en secreto, además de porque soy mentirosa, hasta conmigo misma, y desde que tengo 5 años escondo las cosas por alguna clase de extraño vicio. Me disgusta especialmente los cuestionamientos existenciales que lo acompañan y secundan, y aunque todo en mi vida se encuentra, en mayor o menor medida, acompañado de esta clase de cuestionamientos, estos son particularmente desagradables.)

Pero voy a dejar, hoy-

(Ya lo dije antes, y probablemente vuelva, aunque esto no es lo que debería estar pensando el primer día libre de humo, sino algo así como: ¿Y la ansiedad, dónde carajo me la meto?)

Sean bienvenidos a este espacio libre de humo.